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Reseña literaria:
Narra diversas historias de una pareja de adolescentes que, tras un primer encuentro, encajan a la perfección para masturbarse juntos y, desde ahí, comenzar su ascendente carrera hacia una vida llena de excesos sexuales y situaciones pornográficas.
Tras La muerte de Marcela, una sub protagonista, viajan a España donde a la pareja protagonista se les une una tercera persona, un hombre.
La novela es una serie de situaciones inconexas y faltas de todo sentido y rigor novelístico, tan sólo son situaciones preparadas para poder narrar las perversiones sexuales que ocurren, entre las que se encuentran orinar encima de las personas y de cualquier cosa, llegando al sacrilegio al orinar en un cáliz de una iglesia, donde al sacerdote, además de vejarlo sexualmente en todos los sentidos, lo matan y le sacan un ojo.
La novela se anuncia como erótica, pero la verdad es que está muy lejos de ser erótica, más bien es un panfleto pornográfico e insultante que no tiene un final definido.
Al final el autor expone que parte de lo narrado se corresponde a su realidad, contando algo de lo que le ha ocurrido, pero realmente lo que él dice que le ha pasado y la novela que ha escrito, se parecen tanto como un huevo a una castaña.
Una novela de la cual no recomiendo su lectura.
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